Jesucristo es el Rey de Polonia.

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Infovaticana: El presidente de Polonia, Andrzej Duda, participó el pasado sábado en una ceremonia en la que se reconoció a Jesucristo como rey del país. La ceremonia ha sido descrita como un acto de aceptación nacional del reino de Cristo y de sumisión a su poder divino.

“Inclinados ante Ti, Rey del Universo, reconocemos tu dominio sobre Polonia, los que viven en nuestra tierra y en todo el mundo. Deseando rendir culto a la majestad de tu poder y gloria, con gran fe y amor, clamamos: ¡Gobiérnanos Cristo!”, se afirmó durante la ceremonia según informa CNS News. 

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San Gregorio Magno dijo que eran herejes los que negaban que Cristo es el Rey de todo y sobre todo.

“Hay algunos herejes que creen en Jesús como Dios, pero niegan su reino universal; éstos le ofrecen incienso, pero no quieren ofrecerle también el oro. Hay otros que le consideran como rey, pero no lo reconocen como Dios: éstos le ofrecen el oro y rehúsan ofrecerle el incienso. Y hay algunos que lo confiesan como Dios y como rey, pero niegan que tomase carne mortal: éstos le ofrecen incienso y oro, y rehúsan ofrecerle la mirra de la mortalidad.

Ofrezcamos nosotros al Señor recién nacido oro, confesando que reina en todas partes; ofrezcámosle incienso, creyendo que Aquel que se dignó aparecer en el templo era Dios antes de todos los siglos; ofrezcámosle mirra, confesando que Aquel de quien creemos que fue impasible en su divinidad, fue mortal por haber tomado nuestra carne…

Por consiguiente, ofrecemos oro a nuestro rey recién nacido si resplandecemos en su presencia con la claridad de la sabiduría celestial. Le ofrecernos incienso, si consumimos los pensamientos carnales, por medio de la oración, en el ara de nuestro corazón, para que podamos ofrecer al Señor un aroma suave por medio de deseos celestiales. Le ofrecemos mirra, si mortificamos los vicios de la carne por medio de la abstinencia. La mirra, como hemos dicho, es un preservativo contra la putrefacción de la carne muerta. La putrefacción de la carne muerta significa la sumisión de este nuestro cuerpo mortal al ardor de la impureza, como dice el profeta de algunos: ‘Se pudrieron dos jumentos en su estiércol’ (Joel, 1, 17). El entrar en putrefacción los jumentos en su estiércol significa terminar los hombres su vida en el hedor de la lujuria. Por consiguiente, ofrecernos la mirra a Dios cuando preservamos a este nuestro cuerpo mortal de la podredumbre de la impureza por medio de la continencia”.

 

¡CRISTO VENCE!, ¡CRISTO REINA!, ¡CRISTO IMPERA!

¡VIVA CRISTO REY!