Cardenal Burke: Roe v. Wade fue ‘una rebelión contra Dios y Su Ley’

cardenal-burke-misaDALLAS, Texas, 27 de enero de 2017 (LifeSiteNews)

– El Cardenal Raymond Burke celebró una Misa de Reparación el domingo, el 44 aniversario de la infame decisión de la Corte Suprema que legalizó el aborto en los Estados Unidos.

La misa fue uno de varios eventos en los que su Eminencia participó durante el fin de semana. La Misa de Pro-Vida fue organizada en la Iglesia de María Inmaculada en Farmers Branch, un suburbio de Dallas, y organizada por la Acción Católica por la Fe y la Familia y Birth Choice de Dallas.

La Misa fue promovida como un acto de reparación por el abominable pecado del aborto en los Estados Unidos.

Durante su homilía, el cardenal Burke dijo: “Hoy celebramos el 44 aniversario de la decisión de la Corte Suprema en el caso Roe v. Wade. Reconocemos en esa decisión del más alto tribunal de nuestra nación una rebelión contra Dios y Su Ley escrita sobre todo corazón humano en su primer y más fundamental precepto: salvaguardar y fomentar la vida humana desde el momento de la concepción hasta el momento de la muerte natural. En el contexto de nuestra reflexión sobre el inicio del Ministerio Público de Nuestro Señor, reconocemos que el Evangelio que predicó, llamándonos al arrepentimiento, es, en primer lugar, el Evangelio de la Vida”.

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El derecho canónico y el confesionario: otro conflicto con Amoris Laetitia

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Como era de esperarse, los primeros casos están llegando donde los sacerdotes están siendo castigados por no ir junto con el nuevo “espíritu” de Amoris Laetitia. Es decir, por no administrar voluntariamente los Sacramentos (especialmente la Penitencia y la Eucaristía) a los divorciados “casados de nuevo” que no tienen la intención de cambiar su forma de vida habitual, pero todavía desean tener acceso libre a los Sacramentos…

De hecho, hay un párrafo en el Derecho Canónico que prohíbe a un sacerdote animar de alguna manera a un penitente en el confesionario a violar el Sexto Mandamiento. Pues tal sacerdote tendría entonces que ser castigado con suspensión o peor. Por ejemplo, el Canon 1387 de la Ley de la Iglesia Católica dice:
 Un sacerdote que en el acto, en la ocasión o bajo pretexto de confesión, solicita a un penitente pecar contra el sexto mandamiento del Decálogo, debe ser castigado, según la gravedad del delito, por suspensión, prohibiciones y privaciones; En los casos más graves debe ser destituido del estado clerical.
Así pues, a pesar de las presiones actuales que pueden o no ser impuestas a los sacerdotes en todo el mundo (y no sólo en Alemania) para ir con la nueva laxitud del “cuidado pastoral” que fluye de Amoris Laetitia, la Ley Canónica, pone bajo pena grave, esta indulgencia sacerdotal y la lenidad hacia un divorciado “vuelto a casar ” que desea recibir la absolución -a pesar de permanecer en un estado pecaminoso de vida- una pena tan grave que llega incluso hasta su destitución del estado clerical. Es decir: Ningún sacerdote en la tierra está autorizado a dar la absolución a una persona que está constantemente y habitualmente violando el Sexto Mandamiento sin ninguna intención sincera de enmendar su vida. Por el contrario, tal sacerdote se arriesga a perder su cargo de sacerdote…
Muchas cosas están en juego, la salvación de las almas y la santidad del sacerdocio católico…

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