Bergoglio fue cómplice de la comunista Esther Careaga, su amiga y mentora.

Congregación para la Doctrina de la Fe:
•Prohibición formal de cooperar con partidos comunistas. Excomunión latae sententiaea
(Denzinger-Hünermann 3865. Decreto del Santo Oficio, 28 de junio (1 de julio) de 1949)

Papa León XIII

  • El socialismo y el comunismo incentivan la manía de revoluciones entre el pueblo

En efecto, suprimidos el temor de Dios y el respeto de la ley divina, dejando caer en el desprecio la autoridad de los gobernantes, dando libre curso e incentivando la manía de revoluciones; soltando la riendas a las pasiones populares, quebrando todo freno, a no ser el castigo, no puede no seguir una revolución y una subversión universal. Y esta ruina y trastorno es la intención deliberada que demandan con sus esfuerzos numerosas asociaciones comunistas y socialistas. (León XIII. Encíclica Humanum Genus, de 20 de abril de 1884)

Muchos se esfuerzan por extender las pestes vergonzosas del comunismo y del socialismo con el pretexto de favorecer al pueblo

De aquí se ha llegado a esos errores recientes que se llaman comunismo, socialismo y nihilismo, peste vergonzosa y amenaza de muerte para la sociedad civil. Y, sin embargo, son muchos los que se esfuerzan por extender el imperio de males tan grandes y, con el pretexto de favorecer al pueblo, han provocado no pequeños incendios y ruinas. Los sucesos que aquí recordamos ni son desconocidos ni están muy lejanos. (León XIII. Encíclica Diuturnum Illud, n.17, 29 de junio de 1881)

Papa Pío XII

La Iglesia rechaza el comunismo como sistema social en virtud del derecho natural y la doctrina cristiana.

En el radiomensaje de Navidad del año pasado expusimos el pensamiento de la Iglesia sobre este tema y ahora intentamos confirmarlo todavía una vez más. Nosotros rechazamos el comunismo como sistema social en virtud de la doctrina cristiana, y debemos afirmar particularmente los fundamentos del derecho natural. Por la misma razón, rechazamos igualmente la opinión de que el cristiano deba hoy ver el comunismo como un fenómeno o una etapa en el curso de la historia, como necesario “momento” evolutivo de la misma y, por consiguiente, aceptarlo como decretado por la Providencia divina. (Pío XII. Radiomensaje de Navidad, Col cuore aperto, 24 de diciembre de 1955)

Papa Pío XII

  • Arrancar de las almas la noción de Dios, objetivo del comunismo

Hay, efectivamente, quienes, admitido sin prudencia y discreción el sistema que llaman de la evolución… y audazmente sostienen la opinión monástica y panteística de un universo sujeto a continua evolución; opinión que los fautores del comunismo aceptan con fruición, para defender y propagar más eficazmente su “materialismo dialéctico”, arrancando de las almas toda noción teística. (Denzinger-Hünermann 3877. Encíclica Humani generis, 12 de agosto de 1950)

comunista bergoglio y evo

Papa Pío XI Los comunistas unen la Santa Cruz con los símbolos del comunismo: asocian la guerra contra Dios con la lucha por el pan, un terreno propio, un buen salario y una habitación digna

Los jefes y los autores de toda esta campaña de ateísmo, sacando partido de la actual crisis económica, con dialéctica infernal, buscan hacer creer a las masas hambrientas que Dios y la religión son la cusa de esta miseria universal. La Santa Cruz de Nuestro Señor, símbolo de humildad y pobreza, es colocada junto con los símbolos del moderno imperialismo, como si la Religión estuviese aliada con esas fuerzas tenebrosas, que tantos males producen entre los hombres. Así intentan, y no sin éxito, coligar la guerra contra Dios con la lucha por el pan de cada día, con el ansia de poseer un terreno propio, de tener salarios convenientes, habitaciones decorosas, en resumen, un estado de vida que convenga al hombre. Los más legítimos y necesarios deseos, como los instintos más brutales, todo sirve para su programa antirreligioso; como si el orden divino estuviese en contradicción con el bienestar de la humanidad y no fuese por el contrario su única y segura tutela; como si las fuerzas humanas con los medios de la moderna técnica, pudieran combatir las fuerzas divinas para introducir un nuevo y mejor orden de cosas. (Pío XI. Encíclica Caritate Christi compulsi, 3 mayo de 1932)

La dialéctica marxista afirmando que el conflicto mueve al mundo, exacerba la lucha de clases y los odios para que adquiera un aspecto de “cruzada” en favor de la humanidad

La doctrina que el comunismo oculta bajo apariencias a veces tan seductoras se funda hoy sustancialmente sobre los principios, ya proclamados anteriormente por Marx, del materialismo dialéctico y del materialismo histórico, cuya única genuina interpretación pretenden poseer los teóricos del bolchevismo. […] En esta doctrina, como es evidente, no queda lugar ninguno para la idea de Dios, no existe diferencia entre el espíritu y la materia ni entre el cuerpo y el alma: no existe una vida del alma posterior a la muerte, ni hay, por consiguiente, esperanza alguna en una vida futura. Insistiendo en el aspecto dialéctico de su materialismo, los comunistas afirman que el conflicto que impulsa al mundo hacia su síntesis final puede ser acelerado por el hombre. Por esto procuran exacerbar las diferencias existentes entre las diversas clases sociales y se esfuerzan para que la lucha de clases, con sus odios y destrucciones, adquiera el aspecto de una cruzada para el progreso de la humanidad. Por consiguiente, todas las fuerzas que resistan a esas conscientes violencias sistemáticas deben ser, sin distinción alguna, aniquiladas como enemigas del género humano. (Pío XI. Encíclica Divini Redemptoris, n. 9, 19 de marzo de 1937)

Papa Pío X

  • Jesucristo enseñando a amar al prójimo no predicó la quimera igualitaria del socialismo.

Nos queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta deformación del Evangelio y del carácter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre, practicada en “Le Sillon” y en otras partes. Cuando se aborda la cuestión social, está de moda en algunos medios eliminar, primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidadPorque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erróneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado hacia si, para aliviarlos, los, a los que padecen y sufren (ver Mt 11,28), no ha sido para predicarles el celo por una del igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. (Pío X. Encíclica Notre charge apostolique, n. 38, 23 de agosto de 1910)

Los verdaderos amigos del pueblo no son los revolucionarios ni tampoco los innovadores

Mas cuiden esos sacerdotes de no dejarse extraviar en el dédalo de las opiniones contemporáneas por el espejismo de una falsa democracia; no tomen de la retórica de los peores enemigos de la Iglesia, y del pueblo un lenguaje enfático y lleno de promesas tan sonoras como irrealizables; persuádanse que la cuestión social y la ciencia social no nacieron ayer; que en todas las edades la Iglesia y el Estado concertados felizmente suscitaron para el bienestar de la sociedad organizaciones fecundas; que la Iglesia que jamás ha traicionado la felicidad del pueblo con alianzas comprometedoras, no tiene que desligarse de lo pasado, antes le basta anudar, con el concurso de los verdaderos obreros de la restauración social, los organismos rotos por la revolución, y adaptarlos, con el mismo espíritu cristiano de que estuvieron animados, al nuevo medio creado por la evolución material de la sociedad contemporánea, porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas.  (Pío X. Encíclica Notre charge apostolique, n. 39, 23 de agosto de 1910)

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