Scott Hahn pide que se excomulgue a los clérigos depredadores sexuales

La excomunión ipso facto, se realiza automáticamente en el mismo momento en que la persona excomulgada realiza el acto, no necesitan sentencia declaratoria. El problema actual de pedir una sentencia declaratoria de excomunión pública es que una persona excomulgada como Bergoglio no tiene el poder de excomulgar a nadie. Bergoglio debe ser el primero excomulgado públicamente por su complicidad desde Argentina con los depredadores sexuales. La Excomunión impuesta por la autoridad se llama ferendae sententiae.

Un cura depredador homosexual está excomulgado Latae sententiae. can. 1378 § 1

San Pablo en un caso de inmoralidad sexual ordena a los corintios: Así que, ¡saquen de entre ustedes a ese perverso!

Por INFOVATICANA | 06 octubre, 2018

EL AUTOR CONVERSO LAMENTA QUE SE LES «CASTIGUE» REDUCIÉNDOLES AL ESTADO LAICAL, COMO SI SE PUSIERAN AL NIVEL DE LOS LAICOS.

scott-hahn
El Scott Hahn, el apologista católico, autor y profesor de la Universidad Franciscana de Steubenville, ha declarado que los sacerdotes condenados por abusos sexuales no deben ser apartados del sacerdocio, sino que deben ser excomulgados. Parecía referirse al ex cardenal McCarrick, sin mencionar directamente su nombre.

A principios de esta semana, Hahn ha dicho a los participantes en la Conferencia sobre una Auténtica Reforma Católica organizada por el Instituto Napa en Washington DC, que la excomunión es una “medicina dura” que, en última instancia, busca el bien del castigado. También ha dicho que los llamamientos para que el ex cardenal depredador sexual Theodore McCarrick sea “reducido al estado laico” indican desprecio hacia el laicado.

Lo que Hahn, cuya conferencia llevaba el título de “Llamada universal a la santidad”, estaba diciendo a la audiencia es que los laicos, no menos que el clero, están llamados a ser santos.

“Lo que hizo que prestara atención a esto es un prelado, sobre el que todos hemos leído, que ha sido condenando y que luego, básicamente, sólo se ha visto obligado a renunciar a su cardenalato”, observó Hahn durante su discurso en la Conferencia.

“¿Y por qué? Porque era un depredador. También animó a otros depredadores”, añadió. “También fue un protector. Y entonces, ¿qué es lo que han dicho? “Ya no puede ser un cardenal”. Y la gente dice: “Esto no es suficiente”. Entonces, ¿qué debemos hacer para castigarlo? ‘¡Apartadlo del sacerdocio!’ ¿Y qué implica esto?”.

“Reducirle al nivel de los laicos”, dijo respondiendo a su propia pregunta. “Pensadlo. ¿Qué implica eso? ¿Qué piensa la gente sobre el laicado? Que si tú eres un prelado, un depredador, un fomentador de depredadores y un protector, y eres atrapado … ¡Boom! No puedes ser parte del clero y ¡tienes que estar al nivel de los laicos!”.

“¡Vaya con la llamada universal a la santidad!”, exclamó.

El ex cardenal Theodore McCarrick fue destituido del ministerio público en junio, después de que se hiciera pública una creíble acusación de que había abusado sexualmente de un monaguillo. Siguieron otras denuncias de abusos de niños y jóvenes. En julio, después de que las instituciones católicas se apresuraron a distanciarse del otrora poderoso prelado, McCarrick renunció al Colegio de Cardenales. Más tarde, en agosto, el arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio papal en los EE.UU., dio a conocer un testimonio en el que alegaba que el Papa Francisco, a pesar de tener conocimiento de la desagradable reputación de McCarrick, le convirtió en “uno de sus principales agentes en el gobierno de la Iglesia”.

Haciéndose eco de una conferencia anterior, Hahn señaló que San Pablo prescribe la “medicina dura” de la excomunión en su Primera Carta a los Corintios (1 Corintios 5, 1-5). En este pasaje, San Pablo condena la inmoralidad sexual de un miembro de la comunidad y aconseja a la comunidad desterrar al hombre: «Reunidos vosotros en el nombre de nuestro Señor Jesús… [entreguéis] al que ha hecho eso en m anos de Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor».

El punto de excomulgar a “este hombre inmoral” no es “para vengarse” o ni para “purificar a la Iglesia”, sino para “la salvación del hombre”, dijo Hahn. E hizo referencia a la Segunda Carta a los Corintios (2 Corintios 2, 1-9) para señalar el “resultado de esta excomunión”. El pecador sinceramente arrepentido puede ser acogido de nuevo con alegría, “porque ese era todo el punto” del castigo.

Hahn exhortó a sus oyentes a que no se centraran exclusivamente en los pecados del clero -“es fácil para nosotros odiar los pecados del clero”-, sino también a desarrollar un “desprecio sagrado” por los pecados que “más se cometen y más se disfrutan y más se racionalizan, porque son los pecados que causan más daño”, no solo a quienes los cometen, sino también a la Iglesia y sus familias.

Sin embargo, el profesor volvió brevemente al tema del pecado del clero para señalar que, aunque el sexo entre clérigos y adultos que consienten no es un delito, es un pecado mortal.

“Incluso es más que pecado mortal, es una profanación”, afirmó Hahn, “porque se profana esa paternidad sobrenatural de una manera que es espiritualmente incestuosa, así como también sodomítica”.

Afirmó que “era increíble” que las personas que estaban ante esos pecados se preguntaran si McCarrick debería ser simplemente despojado del cardenalato o también ser reducido al estado laico.

Hahn cree que tenemos una crisis que eclipsa la Reforma de hace 500 años y que se parece más a los tres reinados escandalosos de Benedicto IX, el primer papa en la historia en ser acusado de sodomía, hace casi mil años.

Al decir que los laicos deben tomar en serio la llamada universal a la santidad, Hahn los animó a asumir la responsabilidad de cambiar las cosas que se pueden cambiar. Pero, además de investigar al clero, los laicos necesitan vivir una vida sacramental.

La clave para esto es la confesión, cuidar constantemente el matrimonio y ser un buen padre. Hahn enfatizó que ser un buen padre implica tener un amor paternal más que maternal, un amor que acepta a los niños por lo que son, pero que además los anima a hacer mejor las cosas.

Citando a un profesor de sus días de estudiante, Hahn dijo que la cultura se transformaría “si los católicos simplemente vivieran el sacramento del matrimonio”.

Publicado por Dorothy Cummings McLean en LifeSiteNews; traducido por Pablo Rostán para InfoVaticana.