El Sodomita Coccopalmerio estuvo presente en la fiesta homosexual con drogas – Francisco lo sabe

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es.news El cardenal Francesco Coccopalmerio, de 80 años, estuvo físicamente presente durante la famosa fiesta con homosexuales y drogas en el 207, en el apartamento de su secretario, monseñor Luigi Capozzi. La fiesta llegó a su fin a causa de un operativo policial.

Una fuente vaticana altamente ubicada dijo el 10 de octubre a LifeSiteNews.com que el papa Francisco es plenamente consciente de esto.

Sin embargo, Coccopalmerio, un incondicional seguidor pro-homosexual del papa Francisco, hasta abril de 2018 fue mantenido en el cargo de presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.

El escuadrón de asalto que irrumpió en el apartamento, ubicado en el edificio de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dijo a Coccopalmerio que se retirara “inmediatamente”, antes que monseñor Capozzi fuese arrestado.

Según fuentes citadas por LifeSiteNews.com, Coccopalmerio es conocido como un “homosexual practicante”.gloria tv news

Viganò dice que Francesco Coccopalmerio pertenece a un partido homosexualista en el Vaticano.


Código de Derecho Canónico:

194 §1 Queda de propio derecho removido del oficio eclesiástico:
2 quien se ha apartado públicamente de la fe católica o de la comunión de la Iglesia.
Canon 188 §4, Código de Derecho Canónico de 1917:
“En virtud de renuncia tácita (silenciosa) admitida por el mismo derecho, vacan ipso facto [vacante en el acto], y sin ninguna declaración, cualesquiera oficios, si el clérigo: (…) §4 Apóstata públicamente de la fe católica”

mockering our Churchbergoglio encubrio la fiesta gay con drogas

Coccopalmerio avala la comunión sacrílega para adúlteros: Francisco y yo ‘siempre pensamos lo mismo’

Bergoglio encubrió a cura pedófilo a petición de Vito Pinto y Coccopalmerio y lo devolvió al estado sacerdotal.

Conforme a la CDF el Cd. Coccopalmerio “ya no está en plena comunión con la Iglesia católica”.

Apostata Cupich: “No es nuestra política negar la comunión a los ‘matrimonios’ gays”

Como explicó el Sacerdote mariano Paul Kramer experto en el Tercer Secreto de Fátima: “El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como dijo la Hermana Lucía, partidarios del demonio, los que trabajarán para el mal sin tener miedo de nada”.

Infovaticana

por Carlos Esteban | 10 octubre, 2018
apostate cupich.PNGEn una entrevista concedida a una televisión local, el cardenal Blase Cupich, Arzobispo de Chicago, ha declarado que no es “política” de su diócesis negar la comunión a los miembros de una pareja homosexual casada según la ley civil.
Si algo bueno puede decirse del cardenal Blase Cupich, elevado a la archidiócesis de Chicago por Francisco gracias a los buenos oficios del arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick, es que no es un hombre taimado. En una entrevista concedida este miércoles al programa Chicago Tonight de la cadena WTTW, el purpurado reconoció llanamente que en su diócesis no era práctica negar la comunión a los integrantes de ‘matrimonios’ homosexuales.
Hace falta una enorme ingenuidad -o una arrogancia ilimitada- para suponer que una diócesis católica puede imponer ‘políticas’ de este tipo a gusto del obispo de turno. Ha habido dos sínodos de la familia y una exhortación papal -Amoris Laetitia-, que a su vez ha provocado los Dubia de cuatro cardenales, una Correctio filialis de más de medio centenar de pensadores e incontables comentarios y polémicas, todo, precisamente, para dilucidar en qué condiciones podría darse la comunión a los divorciados vueltos a casar, precisamente porque quien se divorcia de su mujer o su marido y se casa con otra u otro, comete adulterio.

Y el adulterio es un pecado mortal, y comulgar en pecado mortal es sacrílego, y el sacerdote que conoce a ciencia cierta que quien se acerca a comulgar está en una situación pública y notoria de pecado mortal tiene la obligación de negarle la absolución.
Las disquisiciones para salvar la doctrina en este caso son alambicadas y abstrusas, acaloradamente discutidas, y han provocado una implícita división en el seno de la Iglesia. Pero para Cupich no hay problema: no es ‘política’ en su diócesis negar la comunión a una persona que vive no solo en una institución que la Iglesia condena tajantemente, sino en una situación de pecado de sodomía, uno de los cuatro tipos de pecado que, según la Escritura, “invocan la ira de Dios”.
De hecho, las desconcertantes palabras de Cupich venían como respuesta a un comentario del entrevistador sobre la actitud del obispo de Springfield, Illinois, Thomas Paprocki, que el pasado junio había decretado que se negara no solo la comunión, sino también los ritos funerarios a quienes entraran en uno de esos llamados “matrimonios” de personas del mismo sexo.
Paprocki no hacía sino ajustarse a la doctrina, citando en su decreto las Escrituras y el Código de Derecho Canónico, al tiempo que recordaba que la institución civil de un “matrimonio” homosexual, impuesto como derecho constitucional por el Tribunal Supremo durante la Administración Obama, suponía una ruptura con milenios de reconocimiento jurídico de la unión marital como una solo posible entre un hombre y una mujer.
En cuanto a la oportunidad de su decreto, Paprocki reconocía tener “una responsabilidad como obispo de guiar al pueblo de Dios confiado a mi cargo con caridad pero sin comprometer la verdad”.
Ya con motivo del reconocimiento del ‘matrimonio paritario’, Cupich declaró en su día en el Chicago Tribune que es “mucho más fácil juzgar lo que hace la gente en blanco o negro. Lo importante en todo esto a medida que avanzamos es reconocer que las vidas de la gente son muy complicadas. Hay circunstancias atenuantes, psicológicas, su propia historia personal, quizá incluso biológica. No es una cuestión de hacer olvidar cuál es el ideal”.
Ya tenemos esa manzana de la discordia: la presentación de la indisolubilidad matrimonial entre hombre y mujer, ordenada por Dios desde el principio y aclara de forma inequívoca por Cristo, no como una realidad que todos los casados deben cumplir y que millones han cumplido y cumplen, sino como un “ideal”, con respecto al cual lo otro es ‘peor’, pero no necesariamente malo.
Creo que tampoco debe extrañar a nadie que un prelado seleccionado a dedo por un depredador sexual que abusó del primer niño que había bautizado cuando éste tenía solo 11 años no resulte un prodigio de ortodoxia, pero tampoco hace falta ser teólogo, basta con ser un católico del montón, para advertir que la declaración de Cupich es una desgracia escandalosa que rompe radicalmente con lo que ha sido siempre doctrina inmutable de la Iglesia.
Quizá por eso, cuando CNSNews se dirigió al sucesor de los apóstoles al frente de la diócesis de Chicago para preguntarle si estaba de acuerdo con la definición que hace el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad como “intrínsicamente desordenada”, el prelado optase por el ‘no comment’.


El apóstata Cupich debe renunciar firma la petición Aquí

resistiendo a los apostatas

Los fieles católicos tenemos la obligación moral de resistir, denunciar y combatir a los apóstatas que por su pecado de herejía y apostasía están automáticamente excomulgados y no poseen ninguna autoridad espiritual y pierden toda jurisdicción aunque impunemente esta secta de activistas gay usurpen cargos jerárquicos.

FIRMA EL COMPROMISO: Apoya al padre Kalchik, el fiel sacerdote católico que está  siendo perseguido por el apóstata cardenal Cupich.

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