La nueva misión del Vaticano: sustituir a la ONU. Bergoglio propulsa los nefandos fines de la ONU

‘Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo’

Cumplimiento del Mensaje profético de la Virgen de la Salette. bergoglio-siervo-de-soros-onu

SECRETUM MEUM MIHI
Esta es la columna habitual de Riccardo Cascioli (director de La Nuova Bussola Quotidiana) en Il Giornale, correspondiente al pasado Domingo, Jun-09-2019, pág. 22 (en la foto, click para ampliar). Traducción de Secretum Meum Mihi (con algunas adaptaciones). La nueva misión del Vaticano: sustituir a la ONU

bergoglio busca sustituir a la ONU

Paz, medio ambiente y desarrollo son los temas preferidos de Francisco.

por Riccardo Cascioli

La ONU se ha transferido al Vaticano o, mejor aún, es el Vaticano el que parece haberse arrogado para sí las tareas de la ONU. Paz, salvación del planeta, desarrollo sostenible, nuevos fundamentos para la economía son los pilares de esta acción que se está intensificando tanto con la acción directa del Papa como a través de los dos principales organismos de intervención en estas materias: las Pontificias Academias de las Ciencias y la de Ciencias Sociales, guiadas por Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo humano integral, guiado por el Cardenal Peter Turkson.

Los últimos meses han visto un multiplicarse de conferencias y convenciones internacionales en el Vaticano dedicados justo a estos temas: desde los de septiembre de 2018 sobre “seguridad alimentaria y dieta sana” (organizado por Pontificia Academia de las Ciencias) y el racismo y la xenofobia (organizado por el cardenal Turkson) hasta aquellos de noviembre sobre el cambio climático (Pontificia Academia de las Ciencias) y sobre el agua potable “bien de todos” (Turkson). Y luego, nuevamente, el pasado mes de marzo sobre Religiones y desarrollo sostenible (Turkson) y la Cumbre de los sindicatos e industriales en el sector del transporte (Pontificia Academia de las Ciencias); luego otra vez en mayo sobre la biodiversidad y la extinción de especies (Pontificia Academia de las Ciencias), sin olvidar la asamblea plenaria de la Academia de Ciencias Sociales dedicada a “Nación, Estado, nación-estado”, a la cual el Papa Francisco dedicó un largo discurso con la impronta del mundialismo.

Las conferencias internacionales en el Vaticano ciertamente no son una novedad, pero aparte de la multiplicación de estos eventos, la novedad es el cambio de enfoque. En general, las conferencias del Vaticano, especialmente las de las Academias Pontificias de Ciencias y Ciencias Sociales, fueron en el pasado un momento de estudio, de recopilación de información, de profundización de argumentos científicos; en algunos casos todos estos elementos servían para sacar algunas conclusiones a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. Hoy, en cambio, estas conferencias se han convertido en un momento de promoción de una agenda política global que tiene la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’ y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible firmados en la ONU, los dos fundamentos. En Laudato Si’, el Papa Francisco asume explícitamente la teoría del calentamiento global antropogénico (es decir, causado por el hombre) como si fuera un artículo de fe, y en estos últimos años los llamamientos a los jefes de estado se han multiplicado para primero aprobar y luego implementar los acuerdos de París sobre el clima (diciembre de 2015). Al mismo tiempo en los documentos oficiales que salen del Vaticano se usa casi exclusivamente la terminología de los organismos de las Naciones Unidas.

De hecho, hay una renuncia a los conceptos que surgen de la Doctrina Social de la Iglesia para adaptarse a los conceptos nacidos dentro del marco de las Naciones Unidas y que a menudo son mucho más que ambiguos: ejemplo principal es el de “desarrollo sostenible” que, en su origen, tiene un concepción negativa del hombre y propone el control de la natalidad; no fue por casualidad que se opusiera firmemente la Santa Sede en los años noventa.

Casi parece que, frente a las dificultades y la lentitud de la ONU para identificar los problemas y remediarlos, la Santa Sede haya tomado en manos la situación al promover ella misma lo que la ONU debería hacer eventualmente. Para fortalecer esta impresión está el reclutamiento en el Vaticano de personajes ligados en diversas maneras a las agencias de la ONU y lobby internacionales. Dos nombres sobre todo: el ex jefe economista de la ONU Jeffrey Sachs, ahora infaltable en cada cita de Pontificia Academia de las Ciencias, y el ex vicepresidente del Banco Mundial, así como asesor económico de la administración Clinton, Joseph Stiglitz. A este trabajo de sus colaboradores se debe agregar las iniciativas personales del Papa Francisco, no solo los llamamientos continuos sobre el cambio climático y la migración. Él se propone a sí mismo como un ejemplo de la construcción de la “fraternidad universal”, concepto sobre el cual insiste desde el principio del pontificado y que ha creado más que pocas ambigüedades. ¿No se ha resuelto el conflicto israelí-palestino durante décadas? El Papa Francisco convoca a los presidentes de Israel y Palestina en el Vaticano: sucedió en 2014 y para recordar los 5 años de esa cumbre, el Papa Francisco les pidió a todos en el mundo, católicos y no, para ayer a la 13:00 “un minuto por la paz”: Un momento de oración para los creyentes, un momento de reflexión para los demás. ¿El fundamentalismo y el terrorismo islámico es un problema global? El Papa Francisco va a Abu Dhabi y firma el documento sobre la fraternidad humana junto con el gran imán de la Universidad egipcia de al-Azhar. En todo esto, ¿qué pasó con la tradicional predicación cristiana que consiste en el anuncio de Jesucristo como el único Salvador? Esto es lo que cada vez más se preguntan los católicos.

“El magisterio del Vaticano es paralelo al (“magisterio”) de las Naciones Unidas”.

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