Bergoglio permite que los apóstatas activistas homosexuales Ewald Volgger y Franz Lackner promuevan impunemente la práctica de la sodomía en Austria

apostatas activistas gay austria

El Bergogliano apóstata marxista José Ignacio García Cuerva, usa el coronavirus para declararle la guerra a la Misa y a la Adoración Eucarística

El Lobo coloca bien a sus K-Chorros. Las crías de Bergoglio hacen de las suyas.
Publicado por Propaganda Católica

apostata marxista José Ignacio García Cuerva

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Por sus frutos los conoceréis…
Monseñor” José Ignacio Garcia Cuerva, cura villero, que pasó a convertirse en obispo de Rio Gallegos, designado por Bergoglio.
Bautizó a los dos niños adoptados por El Travesti mediático, Forencio de la V.
Hoy acérrimo defensor de los protocolos por la “PANDEMONIA, PANDEMIA”.Prohíbe dar la “comunión” en su diócesis, porque “SOLO se dá, dice él, en el contexto de una misa….” Podríamos preguntar ¿qué es entonces lo que permiten con los ministros de la eucaristía, que mandan a los hospitales y casas, a llevar la comunión a los enfermos?
¡Compara a la Eucarístía con una pastilla de redoxón o una aspirina!!! “me duele la cabeza y tomo la comunión? ¡no!”. Para él la comunión por sí misma, no da ni alivio ni salud al alma que la desea.
Como buen comunista, prefiere, dice, que salgan a buscar a Cristo en “los pobres”. “La presencia cristológica en el pobre” antes que en la Eucaristía!!! Como otro Judas, se escandaliza que alguien busque atender a Cristo, como lo hizo María Magdalena, ungiendo sus pies con el perfume de nardo.
La Adoración Perpetua, “tampoco está permitida porque son devociones extremadamente PERSONALISTAS, y hoy tenemos que cuidar la vida…” Responde al reportero que pregunta. Acaso la vida del Alma no vale nada? Nuestro Señor Jesucristo no ha dicho, que quien cuide su vida la perderá y quien la pierda la alcanzará? cuando nos exhortó a buscar antes la salvación eterna que la salud o la vida terrenal?Aquí con los SODOMITAS…

 

Aquí con Malena Maigarini de Massa, abortista.

Estos son los lobos con piel de oveja que anunció Nuestro Señor.

marxista peronista

izquierdista marxistas

La diócesis de Río Gallegos queda a cargo del Cura apostata Villero promotor de la sodomía que fue ascendido por el apostata Bergoglio

 

Carta de un Médico católico a su obispo

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RorateCaeli recibió una copia de esta carta conmovedora, escrita por un médico católico para su obispo, quien ha continuado manteniendo severas restricciones sobre la asistencia a misa y la recepción sacramental.
La Ascensión de Nuestro Señor
21 de mayo de 2020

Su excelencia,

El lunes pasado, recibí una copia de la carta de la diócesis sobre la apertura de nuestras iglesias cuando entramos en la “fase amarilla”. Después de que se me negó el acceso a los sacramentos durante dos meses, no puedo comenzar a decirle cuán desgarrador fue leer la carta.

Lo que ha sucedido estos dos últimos meses, en nuestra iglesia y vida sacramental, es una tragedia, y es inaceptable. Es un grave error, aunque bien intencionado, considerar el cierre de la Iglesia y la negación del acceso a los sacramentos como una forma de «caridad». Nadie está siendo obligado a asistir a misa, forzado a un confesionario, o forzado a adorar a nuestro Señor, —el mismísimo Señor en el Santísimo Sacramento, aquel de quien algún día estaremos ante su Juicio. Si una persona tiene miedo o es vulnerable a la enfermedad, siempre ha tenido la opción de quedarse en casa. La implicación de su carta, de que aquellos de nosotros que deseamos asistir al Sacrificio Sagrado durante estos tiempos somos de alguna manera poco caritativos, egoístas y sin tener en cuenta la seguridad de los demás, es una caracterización injusta.

Soy médico y trabajo casi exclusivamente con enfermedades y lesiones agudas. Comprendo mejor que la mayoría de las personas el riesgo, ya sea real, imaginario o temido, del coronavirus, así como cualquier otra enfermedad infecciosa que encuentre. Más importante aún, soy el padre de cinco niños muy pequeños. Sabiendo perfectamente que entran en contacto con COVID 1, influenza, RSV, Colitis seudomembranosa-C. diff, Sífilis, Zoster y un sinnúmero de otras entidades pestilentes, debería ponerme en cuarentena por “caridad” con mi familia, por su propia seguridad; para protegerlos de los peligros de esta vida? ¿Debería retorcerme las manos, lamentar mis circunstancias y darles mi amor a seis pies de distancia a través de un escudo de plexiglás? ¿Qué hay de mis pacientes? No puedo ordenarles que se queden en casa por temor a que puedan estar expuestos a enfermedades. Yo no puedo reparar la herida de la cabeza de un niño a través de una reunión de zoom o reemplazar un hombro dislocado a través de Facebook Livestream.

Como padre y esposo,  en tiempos de crisis simplemente no puedo cerrar mi puerta y secuestrarme a mí mismo. No puedo saludar desde la ventana y desearles a mis hijos lo mejor mientras están parados afuera, privados de comida, ropa y refugio. No puedo negarles mi presencia mientras dejo pasar la crisis. Estoy obligado a cuidarlos. Un obispo es el padre espiritual de su diócesis, encargado del bienestar de las almas de su rebaño. ¡Independientemente de las intenciones, cada obispo en nuestro país ha privado a sus hijos espirituales de su principal fuente de alimento!

Es francamente escandaloso que yo pueda ir a Home Depot y a la tienda de comestibles, pero no pueda ingresar a una iglesia católica. Puedo recibir una bolsa de comida rápida en una ventanilla de venta directa de manos de un extraño, pero no a nuestro Señor de manos consagradas de un sacerdote. Puedo lavar mi ropa en una lavandería pública pero no lavar mi alma en el confesionario.

¿Cuánto tiempo durará esto y hasta dónde se permitirá llegar? ¿Qué harás cuando el virus este otoño vuelva a aparecer? ¿Qué harás durante la futura temporada de Influenza? ¿Los laicos estarán solos cuando se legisle la inmoralidad; cuando las fuerzas del mundo se enfurezcan contra los fieles, contra Cristo y su Iglesia; cuando ocurra una crisis mayor que esta (que es muy fácil de imaginar)? ¿Qué dirían los grandes mártires ingleses? ¿Qué hay de los soldados cristeros? San Damian de Molokai? ¿Qué hay del  Papa Juan Pablo II que famosamente dijo: “Abran  las puertas para Cristo”?

San Simon de Lipnica

Desde el principio, las instituciones religiosas y los lugares de culto han estado exentos de las medidas de mitigación implementadas por el gobierno. Créeme, lo comprobé muchas veces. Nuestro veredicto proviene enteramente de las autoridades eclesiásticas y, a menos que me equivoque, solo usted, querido Obispo, puede levantar nuestras restricciones. Por favor, déjenos regresar a misa. No establezca límites en la capacidad de la iglesia ni ordene mascarillas.

Por favor, se lo ruego, abra las puertas de nuestras iglesias y que nunca más se vuelvan a cerrar.

sinceramente,

(Un médico católico)
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Bergogliano profana el ritual sacramental de la Primera Comunión

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Evidencia científica ratifican historia bíblica del Libro de Génesis

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La vida de José es una de las narraciones bíblicas más conocidas en el Libro del Génesis y en la Biblia, establecida alrededor de 1600-1700 aC en Canaán, Palestina moderna, Siria e Israel.
Algunos detractores de la Biblia pueden creer que la historia no tiene base en una tradición histórica legítima, pero la evidencia científica muestra todo lo contrario.
Los investigadores que estudian los núcleos de hielo del Monte Kilimanjaro en Tanzania, que abastece al famoso río Nilo con su suministro de agua, descubrieron que hubo una sequía hace unos 3600 años, al mismo tiempo que la historia de Joseph se desarrolla en Egipto.
La sequía habría sido responsable de la hambruna de siete años que causó la caída de innumerables naciones, mientras que Egipto siguió siendo próspero debido a la anticipación de José de la próxima hambruna y su acumulación de granos.
Otra pista de la historicidad de José radica en el hecho de que Egipto prosperó durante la hambruna de siete años. ¿Cómo podría ser esto?
Una de las áreas más fértiles para cultivar en Egipto era la tierra alrededor del antiguo lago de agua dulce Moeris, al suroeste de El Cairo, alimentado por las ramas del río Nilo. Cuando vendrían las sequías, las ramas se secarían y la tierra alrededor del ahora antiguo lago se volvería indigente.
Sin embargo, en algún momento entre 1850 y 1650 a. C., se construyó un canal para mantener la rama permanentemente abierta, asegurando que el lago Moeris se mantuviera lleno durante la sequía para proporcionar agua a las tierras de cultivo circundantes.
Su constructor es desconocido, el canal tuvo tanto éxito que todavía funciona hoy. En árabe, se conoce como Bahr Yussef: la vía fluvial de José.
¿Podría ser que este canal lleva el nombre del Visir del Faraón (José Bíblico) que ordenó su construcción para mantener abundante a Egipto durante una futura hambruna? La tradición piadosa cree que sí.

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Arqueólogos: Sodoma y Gomorra, literalmente fueron destruidas por el fuego y el azufre que cayó del cielo

Dios le reveló a Santa Catalina de Siena que Él abomina el pecado de la homosexualidad y que por ese vicio destruyó cinco ciudades

Cardenal Burke: Ningún obispo puede dispensar del precepto dominical

es.news Cardenal Burke: Ningún obispo puede dispensar del precepto dominical – Los obispos no pueden “dispensar” de la Misa dominical, porque ésta es una ley divina de la cual “ningún ser humano tiene el poder de dispensar”, explicó el cardenal Raymond Leo Burke.

Al hablar el 20 de mayo en la transmisión en vivo por Internet del Foro Romano por la Vida, Burke dijo que las circunstancias pueden impedir la asistencia a la Misa dominical. En este caso la obligación no se cumple, pero sin embargo sigue vigente.

Burke condenó la distribución de la Comunión con máscaras, guantes o desinfectantes, porque esto no respeta la verdad que “Cristo se está entregando a nosotros”.

Él sabe que la Iglesia utilizó métodos especiales para dar la Comunión a personas infectadas, pero esos métodos nunca fueron aplicados a los fieles en general.

Una vacuna contra el coronavirus con componentes de niños abortados sería para Burke “terriblemente aberrante”, y las vacunas no se pueden imponer a los ciudadanos: “El Estado no es el proveedor último de la salud, sino que Dios lo es”.

El cardenal advirtió también sobre el control del Estado a través de microchips y sobre los grupos que están utilizando el coronavirus para promover agendas como el único gobierno mundial, el ambientalismo y la alteración de la fe.

El apóstata Davide Rota agradece a los demonios por la «ayuda vudú» para recuperarse de Covid-19

apostata davide rota

El Consejo de Estado de Francia obliga a Macron a permitir el culto religioso público

MACRON

El Consejo de Estado ha ordenado al gobierno francés «levantar la prohibición general y absoluta de las reuniones» en los lugares de culto en un plazo de ocho días.

19/05/20 5:52 PM


(Le Figaro/InfoCatólica) En una decisión inesperada, el Consejo de Estado «ordenó» al gobierno, a última hora de la tarde del lunes 18 de mayo, que «levante la prohibición general y absoluta de las reuniones» en los lugares de culto. La noticia fue recibida con entusiasmo por los católicos en las redes sociales.

El Consejo de Estado, que ha sido interpelado por el presidente del Partido Demócrata Cristiano, Jean-Frédéric Poisson, y por otras asociaciones católicas tradicionalistas, ha pedido que se modifique el decreto del 11 de mayo en un plazo de ocho días, adoptando nuevas medidas «proporcionales a los riesgos sanitarios incurridos» en este «inicio de ‘desconfinamiento’».

Para los fieles católicos, esta decisión significa que las Misas públicas pueden ahora reanudarse antes del domingo de Pentecostés, que cae el 31 de mayo. Queda por ver, sin embargo, bajo qué condiciones se podrá reanudar el culto católico, y especialmente la Misa. Se trata de permitir la libertad de culto y asegurar la protección de la salud de los fieles.

El pasado 24 de abril, la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) envió un «plan de desconfinamiento» a las autoridades públicas. Sin embargo, este texto fue ignorado por el gobierno, que el 28 de abril pidió a las comunidades religiosas que esperaran hasta el 2 de junio para organizar las ceremonias.

Mientras que el Partido Demócrata Cristiano y varias asociaciones católicas tradicionalistas eligieron la vía legal, la CEF eligió «la vía amistosa en lugar de la litigación», explicó Vincent Neymon, su portavoz adjunto, en Le Figaro.

El 15 de mayo, el presidente de la CEF, Mons. Éric de Moulins-Beaufort, envió al gobierno una carta relativa al decreto del 11 de mayo y que llevaba «a la misma conclusión que adopta ahora eel Consejo de Estado».

Pero mucho antes de esa fecha, señala Vincent Neymon, la CEF «dialogó con los servicios del Interior sobre los detalles de las celebraciones y en particular la misa católica con muchos viajes de ida y vuelta. «Tuvimos un intercambio ayer mismo con el gobierno sobre estas medidas, antes de la decisión del Consejo de Estado. Así que las dos cosas se están haciendo en paralelo y eso es bastante bueno. En cualquier caso, esta orden del Consejo de Estado acelerará el trabajo».

Mons. Aguer denuncia la Cuarentena eclesial y advierte que la fraternidad universal que debe promover la Iglesia no es la de los masones

Mons. Héctor Aguer Denuncia el autoritarismo del Estado argentino, gobierne quien gobierne

Nuevo Orden Mundial Covid-19

Cuarentena eclesial

Podemos afirmar, sin duda, que la fraternidad universal es una finalidad de la misión de la Iglesia, pero otra fraternidad que la masónica, unida indisolublemente al mandato de anunciar el Evangelio, y comunicar la gracia que este contiene como Novedad absoluta.


Monseñor Héctor Aguer

Estamos en cuarentena. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define: «Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias a personas o animales». Todos estamos «cuarentenados», y oficialmente también la Iglesia: los templos cerrados, sin funciones litúrgicas; los fieles, sin posibilidad de recibir los sacramentos, deben contentarse con misas por internet. Muchos piensan que se ha incurrido en una exageración. En la Argentina el Estado muestra siempre una inclinación al autoritarismo, por no decir un gusto apenas reprimido por el totalitarismo, cualquiera sea el signo político del gobierno de turno. El avance actual sobre la Iglesia, justificado en la argumentación oficial -gubernativa y eclesiástica- en razón de la pandemia del Covid – 19, ha sido tolerado con una benevolencia que no pocos consideran excesiva; es una mala señal. ¿Qué pasará después?. Algunos sacerdotes, haciendo uso del sentido común y la libertad cristiana, encontraron la manera de zafar parcialmente de la encerrona con beneplácito de los fieles, y sin descuidar las precauciones necesarias para evitar los posibles contagios.

Pero la palabra cuarentena registra otro sentido, figurado este y familiar: «Suspensión del asenso a una noticia o hecho, por algún espacio de tiempo, para asegurarse de su certidumbre». De acuerdo con este significado, se podría esquivar el claro rigor de la verdad, porque se duda de ella; se la pone en cuarentena. Podemos asumir este sentido del término para interpretar algunos fenómenos eclesiales; solo que tendríamos que poner entre paréntesis, o sencillamente omitir, aquello de «por algún espacio de tiempo».

La definición cabe entonces para designar al relativismo, para los intentos de descartar con subterfugios una tradición que presuntamente debería probar su pertinencia según los criterios predominantes en la cultura mundana. Se ha difundido una hermenéutica de la ruptura, sobre la afirmación de que el Concilio Vaticano II fue una revolución. A veces se intenta aliviar la gravedad de esa sentencia añadiendo «en cierto modo», pero la grieta que se abre con ella manifiesta igualmente su efecto conflictivo. También se repite en algunos ambientes que el Evangelio debe ser releído a la luz de la cultura contemporánea. ¿Qué significa esta proposición?. Estimo que denota una concepción evolucionista de la historia; esta se encontraría siempre en progreso hacia lo mejor. En tal contexto historicista es difícil sostener que la religión católica -sin negar valores que pueden hallarse en otros sistemas religiosos- es la única que posee la Verdad total, y que es una religión universal. Además, asistimos a una especie de redivinización del orden temporal, deslizamiento que hace tiempo ya observó el filósofo Augusto del Noce.

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Que la Iglesia es una fuerza capital de civilización, y que en el desarrollo de su vida crea cultura, y al cristianizar humaniza, es una doctrina tradicional. Sin embargo, para algunos círculos eclesiales, esta función parece reducirse a promover, en paridad con las otras religiones, la fraternidad universal. Existen instituciones, de orden mundial, que se atribuyen la facultad de convocar a las diversas religiones y expresiones culturales -como si estuvieran por encima de estas- a realizar el ideal antedicho. Ahora bien, aunque lo que me siento compelido a decir parezca una antigualla, tal ha sido el ideal clásico de la Masonería (¡Yo no creo en las brujas, pero que las hay, las hay!). En 1884, en su encíclica Humanum genus, el Papa León XIII advertía que la Masonería siempre ha contado con instituciones afines (n. 10). Hoy en día nadie habla de estas cosas, «se deja cancha libre».

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Fraternidad masónica anticristiana

fraternidad masonica

Podemos afirmar, sin duda, que la fraternidad universal es una finalidad de la misión de la Iglesia, pero otra fraternidad que la masónica, unida indisolublemente al mandato de anunciar el Evangelio, y comunicar la gracia que este contiene como Novedad absoluta: hacer que todos los hombres de todos los tiempos sean hijos de Dios, y hermanos entre sí, unidos por el suave vínculo del amor; es la unión de los hombres en Cristo, por la fe en Él. Dios envió a su Hijo, que se hizo hombre, para que recibamos la hyothesía, la filiación adoptiva, como enseña San Pablo (Gál 4, 5). En la economía de la plenitud de los tiempos, Dios ha recapitulado todo en Cristo, y eso debe ir realizando la Iglesia en cada época, conduciéndola al plēroma de su auténtica realización. «Recapitular», anakephalaiōsasthai : poner bajo una sola cabeza, un solo jefe (Ef 1, 10). La Iglesia está comprometida con la verificación incesante de esta realidad en las cosas terrenas: tà epí tes ges. ¿Sería legítimo poner en cuarentena esta aspiración, cuando se la ha enviado a predicar el Evangelio a toda la creación (páse te ktísei, Mc 16, 15 s); a todas las naciones (pánta tà éthnē , Mt 18, 19?). Procurando, con respeto hacia todos los que viven en otras culturas y practican otras religiones, que Cristo sea conocido, aceptado y amado, la Iglesia está trabajando por la fraternidad universal. Según leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica, «el que cree en Cristo es hecho hijo de Dios» (1709); se trata de una transformación (cf. ib.) de la que surge una nueva fraternidad; es la que procede del cumplimiento apostólico del mandato del Señor.

 

Tampoco es posible, en una visión de fe, someter a cuarentena el encargo de procurar que todos los pueblos cumplan los mandatos de Cristo. Cumplir, en el texto griego de Mt 28, 20, se dice terûm: observar, conservar, guardar, practicar. Por su libertad, el hombre es un sujeto moral, que debe buscar en el bien su realización. Esta afirmación elemental implica que existen normas objetivas de moralidad, en las que se enuncia el orden racional del bien y del mal. El Concilio Vaticano II enseñaba: «En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón» (Gaudium et spes, 16). El drama de la cultura vigente, que se extiende arrasándolo todo, es que esa voz ya no resuena en muchos de nuestros contemporáneos, que han perdido el sentido objetivo del bien y del mal; se imponen sus pasiones o sus intereses.

Una de las áreas de moralidad más expuesta a la deformación es la del amor, la sexualidad y su ejercicio; consiguientemente el matrimonio y la familia. Estas realidades son manoseadas diariamente por la televisión, por no hablar del universo incontrolable de «las redes». Los escritos apostólicos del Nuevo Testamento son claros acerca de los vicios paganos que asediaban a las primeras comunidades cristianas, y se filtraban en ellas. San Pablo habla de los «enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es la perdición, su Dios es el vientre (koilía, el bajo vientre), y su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza»; no aprecian sino «las cosas de la tierra» (Flp 3, 19). Es el materialismo práctico. Denuncia también el Apóstol los deseos de la carne (epithymía sarkós), y sus excesos, contrarios al Espíritu (Gál 5, 16 ss). En la Primera carta a los Corintios hace una lista de esas desviaciones que cierran la entrada al Reino de Dios: inmorales (pórnoi, se refiere a la fornicación y a la prostitución), adúlteros (moijói), afeminados (malakói), pervertidos (arsenokóitai, literalmente: varones que tienen coito entre ellos), borrachos (méthysoi). Una denuncia análoga se encuentra en la Carta a los Romanos (1, 21-32), donde se refieren también otros vicios. No es difícil calcular el daño que provoca el mundo de la farándula y sus desvergonzadas confesiones, y comentarios, que se deslizan hacia la curiosa opinión general; se ha ido perdiendo el pudor más elemental, y con él el sentido objetivo del bien y del mal en ese ámbito tan sensible de la conducta humana.

Un gran poeta del siglo XX, Paul Claudel, escribió en una carta dirigida a Jacques Rivière: «Es por la Virtud que se es hombre. La castidad lo hará vigoroso, pronto, alerta, penetrante, claro como un golpe de trompeta y espléndido como el sol de la mañana. La vida le parecerá plena de sabor y de seriedad, el mundo de sentido y de belleza». ¡Magnífica descripción antropológica!; algo de ello podría desearse de la predicación, que calla absolutamente estos temas.

Con ocasión de la encerrona debida a la pandemia, el Ministro de Salud de la Nación, que en una gestión anterior del mismo cargo fue un entusiasta promotor de condones, promueve ahora el sexting, intercambio de fotos y mensajes eróticos por medios digitales, para evitar el aburrimiento, y lo hace con apoyo presidencial. ¡Irrisorio!. Es una práctica habitual entre mucha gente, jóvenes especialmente; no hacía falta el estímulo del Estado. Este disparate evoca el carácter perverso de una actitud oficial más amplia, que se manifiesta en los programas de Educación Sexual impuesto en los colegios. En la Provincia de Buenos Aires se proclama el derecho de niños y adolescentes a recibir ese servicio estatal, una intromisión abusiva fundada en la Ley 14.744, que es inconstitucional, contraria a las libertades de educación y de conciencia, sancionada sin la amplitud de consultas y debates que la importancia del tema merecía, y que favorece la corrupción de menores, al inducir desde la primera infancia a conductas reñidas con el orden natural. En su momento he protestado por todos los medios contra semejante arbitrariedad.

san pablo advierte contra la homosexualidad

Señalo otro elemento: una marca muy conocida de dentífrico (Colgate-Palmolive) hace propaganda por televisión de la sonrisa que supuestamente se obtendría mediante su uso; aparecen: un chico con síndrome de down, una mujer que juega al fútbol, otra que rompe los cánones estandarizados de belleza, todos sonriendo, y finalmente una pareja gay, que dice: «Cuando me preguntan por mi novia, yo sonrío». Así se intenta hacer pasar por normal la nueva versión del amor. Recientemente, el Papa emérito Benedicto XVI comentó en una entrevista: «Hace cien años a todo el mundo le hubiera parecido absurdo hablar de matrimonio homosexual. Hoy todo el que se oponga a él queda excomulgado socialmente». Y añade: «La sociedad moderna está formulando un credo del anticristo, y el que se opone a él es castigado con la excomunión social…». Se trata de «una dictadura mundial de ideologías aparentemente humanistas».

El desarreglo de la función sexual tiene consecuencias en el equilibrio pleno de la personalidad, sin excluir la dimensión religiosa, y el orden debido en la sociedad a través del protagonismo de la familia. El pecado contra el orden del espíritu en la sexualidad, no es el peor de los pecados, pero ¿cómo puede compaginarse con él el afianzamiento y crecimiento de un amor verdaderamente humano?. La entrega a ese comportamiento desordenado impone al alma, absorbida en sus funciones inferiores, esclavizada por la materia, la dificultad para elevarse hacia Dios; su espiritualidad queda cercenada en el ejercicio de sus funciones superiores. No es de extrañar, entonces, que en una sociedad en la que se alienta la separación del sexo del amor de amistad, Dios desaparezca del horizonte cultural.

El uso desordenado del sexo es una fuerza destructiva, de las peores que pueden afectar a una comunidad. Se naturaliza la idea de que el matrimonio -entre hombre y mujer- ya no es el ámbito que corresponde a aquella relación íntima; ahora se lo remplaza por la «pareja», hasta el lenguaje cotidiano registra el cambio. La sexual revolution, con origen en Estados Unidos, ha ganado sociedades enteras, en las que el sexo es el centro del interés; en su versión oficializada de la ideología de género arrasa las convicciones naturales de los jóvenes, y del común de las personas honestas, que justifican el comportamiento desordenado en virtud de un subjetivismo egoísta que los medios de comunicación difunden como si fuera la inspiración normal de la conducta humana. El cuerpo y los placeres gozan de todos los derechos; el orden objetivo y la naturaleza que lo establece no son espontáneamente reconocidos y aceptados como principios de conducta.

La antropología cristiana incluye una enseñanza amplia, positiva y bella sobre el cuerpo, el sexo, y el amor. Juan Pablo II ha dedicado dos años a catequesis semanales sobre esa temática. Pero, indudablemente, no es fácil convertirla en experiencia vivida en una sociedad pansexualizada y erotizada artificialmente. Peor aún, por temor a quedar desubicados, los pastores de la Iglesia no asumen esas verdades en la predicación y la formación permanente de los fieles. No advierten la necesidad y la urgencia de desarrollar una contracultura, difundiendo los valores naturales y cristianos, y prestando su apoyo a los grupos que se empeñan en hacerlo.

Parece que todo eso ha entrado en cuarentena.

Mons. Héctor Aguer, Arzobispo emérito de La Plata

Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

Académico Correspondiente de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro.

Académico Honorario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino (Roma).


El Arzobispo Fulton Sheen advirtió contra esta Fraternidad masónica anticristiana promovida por el falso profeta del Anticristo:

En el medio de todo este aparente amor por la humanidad y su discurso superficial de libertad e igualdad, él tendrá un gran secreto que no le dirá a nadie: él no creerá en Dios. Porque su religión será la fraternidad sin la paternidad de Dios… Él va a crear una contra-Iglesia que será la mona de la Iglesia, porque él, (como) el Diablo, es el mono de Dios. Tendrá todas las notas y las características de la Iglesia, pero a la inversa y vaciada de su Divino contenido. Será el cuerpo místico del Anticristo que se parecerá en todo lo exterior al cuerpo místico de Cristo…
– “El Comunismo y la Conciencia de Occidente” Bobb-Merril Company, Indianapolis

Viganò advierte sobre el pánico fabricado

por Paul Murano • ChurchMilitant.com • 7 de mayo de 2020 
Llama a la respuesta de COVID-19 un «preludio al gobierno mundial»

Nuevo Orden Mundial Covid-19

 

ROMA (ChurchMilitant.com) – Escribiendo bajo el tema de «La verdad os hará libre» (Juan 8:32), el Abp. Carlo Maria Viganò ha emitido una carta abierta pidiendo a las personas de buena voluntad que se protejan contra la tiranía y se aseguren de que sus derechos estén protegidos a medida que continúan las consecuencias del virus de Wuhan.

Titulada «Llamamiento a la Iglesia y al mundo — a los católicos y a los hombres de buena voluntad”, la carta del 3 de mayo ha sido firmada por varios prelados católicos importantes, periodistas, escritores, inmunólogos, virólogos, investigadores, abogados y otros profesionales.

Los firmantes incluyen: Card Robert Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino; Card. Gerhard Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Card. Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong; ob. Athanasius Schneider, auxiliar de Astana, Kazajstán; ob. Joseph Strickland de la diócesis de Tyler, Texas; ob. René Henry Gracida, obispo emérito de Corpus Christi, Texas; Steven Mosher, fundador del Population Research Institute; Jim Graham de Texas Right to Life; Molly Smith de Cleveland Right to Life; y los periodistas Dr. Aldo Maria Valli y Dr. Marco Tosatti, entre muchos otros.

La carta de Viganò comienza: «Los hechos han demostrado que, con el pretexto de la epidemia de COVID-19, los derechos inalienables de los ciudadanos han sido violados en muchos casos y sus libertades fundamentales, incluyendo el ejercicio de la libertad de culto, de expresión y de movimiento, han sido restringidas de forma desproporcionada e injustificada».

El mundo ha sido testigo del cierre de todo lo que se considera no esencial en medio de la crisis de Wuhan. Muchos de los fieles de los Estados Unidos han denunciado airadamente que el culto religioso se ha considerado no esencial, mientras que el asesinato de niños prematuros en clínicas y hospitales sigue siendo «esencial» en la mayoría de los estados.

ABUSO DE AUTORIDAD COVID 19

«La salud pública no debe ni puede convertirse en una coartada para infringir los derechos de millones de personas en todo el mundo, y mucho menos para privar a la autoridad civil de su deber de actuar sabiamente por el bien común», continúa Viganò.

«Esto es particularmente cierto a medida que surgen crecientes dudas desde varios sectores acerca de la verdadera contagiosidad, peligro y resistencia del virus», añade. «Muchas voces autorizadas en el mundo de la ciencia y la medicina confirman que el alarmismo sobre el COVID-19 por parte de los medios de comunicación parece ser absolutamente injustificado».

alarmismo covid

Este «alarmismo» del que habla Viganò ha sido omnipresente en los medios de comunicación desde que el virus fue caracterizado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo. Los que están en desacuerdo con las conclusiones de la narrativa mediática de los medios de comunicación populares han sido despreciados y avergonzados.

A medida que su carta continúa, el escepticismo de Viganò se hace evidente:

Tenemos razones para creer, con base en los datos oficiales sobre la incidencia de la epidemia en relación con el número de muertes, que hay poderes interesados en crear pánico entre la población mundial con el único objetivo de imponer permanentemente formas inaceptables de restricción de las libertades, de controlar a las personas y de seguir sus movimientos. La imposición de estas medidas tiránicas son un preludio inquietante para la realización de un gobierno mundial fuera de todo control.

Como precursor de este «gobierno mundial» que Viganò teme, muchos lugares del mundo están sofocando ahora la libertad de socialización, de conciencia y de religión.

«La criminalización de las relaciones personales y sociales debe ser igualmente juzgada como una parte inaceptable del plan de aquellos que abogan por aislar a los individuos para manipularlos y controlarlos mejor», dice.

Viganò mantiene un sano escepticismo sobre las motivaciones de los que están en el poder entre bastidores, tanto en el gobierno como en las empresas, que están dispuestos a aprovecharse de los vulnerables en una crisis.

Mientras apela a la comunidad científica «para que esté alerta, de modo que las curas para COVID-19 se ofrezcan con honestidad para el bien común», también advierte contra la avaricia poco caritativa.

«Debe hacerse todo lo posible para garantizar que los intereses comerciales turbios no influyan en las decisiones que tomen los dirigentes gubernamentales y los organismos internacionales», dice. «No es razonable penalizar aquellos remedios que han demostrado ser efectivos… …pero que no garantizan a las companias  farmacéuticas beneficios mucho mayores, y exacerban los gastos de salud pública».

A diferencia de las sutiles ambigüedades encontradas en la respuesta del Vaticano de 2005 a la cuestión de las vacunas hechas a partir de líneas celulares fetales abortadas —  una carta que ha sido vista por muchos como la última palabra sobre el tema — Viganò afirma inequívocamente, «Recordemos también, como pastores, que para los católicos es moralmente inaceptable desarrollar o usar vacunas derivadas de material de fetos abortados».

Viganò cree que la vigilancia es necesaria en estos tiempos. Él advierte: «La lucha contra COVID-19, por muy seria que sea, no debe ser el pretexto para apoyar las intenciones ocultas de los organismos supranacionales que tienen intereses comerciales y políticos muy fuertes en este plan».

Añade que no se deben imponer sanciones a quienes se nieguen a recibir vacunas o a rastrear contactos, y menciona la locura de los llamados expertos que han proscrito medidas para controlar a las poblaciones, así como la tiranía de los gobiernos que las aplican.

El arzobispo reprende a los medios de comunicación por penalizar a los que estan en desacuerdo con censura, «como está ocurriendo ampliamente en los medios de comunicación social, en la prensa y en la televisión» hoy en día.

«Un debate democrático y honesto es el mejor antídoto contra el riesgo de imponer formas sutiles de dictadura», advierte, días después de que YouTube eliminara un popular vídeo de dos médicos cuyas opiniones entraban en conflicto con los puntos de vista expresados por los principales medios de comunicación.

Viganò dice que la responsabilidad principal del pastor es para con su rebaño, y que la Iglesia debe ser independiente del Estado en el ejercicio de sus derechos.

«Afirmamos firmemente el derecho a decidir autónomamente sobre la celebración de la misa y los sacramentos», afirma, «al igual que reclamamos una autonomía absoluta en los asuntos de nuestra jurisdicción inmediata». … El Estado no tiene derecho a interferir por ningún motivo en la soberanía de la Iglesia».

«Estamos luchando contra un enemigo invisible que busca la división», advierte. «No permitamos que se borren siglos de civilización cristiana con el pretexto de un virus y se establezca una odiosa tiranía tecnológica…»

Para terminar, Viganò recuerda a los católicos que Jesucristo es el Rey; que prometió que «las puertas del infierno no prevalecerán» (Mateo 16:18); y que María es la reina y que finalmente «aplastará la cabeza de la antigua serpiente y derrotará los planes de los hijos de las tinieblas» (Génesis 3:15).